La Gratuidad y el Subsidio en servicios y bienes básicos, en un sistema
rentista, distrae, somete y frustra las capacidades creadoras del
pueblo. Desde la llegada de las transnacionales petroleras hace 100
años, nos encontramos en la primera gran crisis del modelo
rentístico-capitalista con potencial para germinar una transformación
sistémica hacia el Socialismo.
Alimentos de baja calidad, de
escasas variedades, a precios especulativos en el sistema privado y
subsidiados en el sistema público; Agua, Gasolina, Tarifas eléctricas,
telecomunicaciones, Transporte público y Vivienda subsidiados;
Televisión y Educación pública (hasta el IV nivel) gratuitas, han sido
interpretados en estos primeros años de Revolución Bolivariana, como
parte de los derechos humanos que el Estado está en el deber de
garantizar, en el marco del desarrollo de la política social del
Gobierno Bolivariano, abanderado del Proyecto de Desarrollo Nacional
Simón Bolívar.
Sin embargo, es necesario profundizar en varios
asuntos: 1) la historia fiscal de Venezuela en los últimos 100 años; 2)
la crisis del capitalismo como sistema; 3) el modelo de intervención de
las potencias mundiales, 4) los avances y desviaciones de la Revolución
Bolivariana en sus primeros 15 años; 5) las perspectivas de solución a
la crisis coyuntural y 6) el deber revolucionario de transformación y la
vanguardia necesaria.
Sumemos al análisis de la historia fiscal de Venezuela en los últimos 100 años
Desde el inicio de las operaciones comerciales de las transnacionales
petroleras de capital británico y estadounidense en 1916, el no pago de
impuestos que, de acuerdo a los contratos petroleros estaba garantizado
por 99 años, fue la condición que erosionó la posibilidad de levantar la
salud fiscal de la nueva Venezuela petrolera. Sin una base fiscal a la
cual recurrir para el desarrollo de la infraestructura y los servicios
necesarios a la modernización del país y de la misma industria
petrolera, se presionó la economía hacia el empréstito internacional.
Los gobiernos de derecha, imbuidos en el juego del bipartidismo
transnacional, obligaron a la república a adquirir una enorme y
creciente deuda externa. La deuda externa que nos vendieron como muy
necesaria para tapar el hueco fiscal, lo que en realidad tapaba era que
las petroleras no estaban realizando el aporte fiscal que ellas
razonablemente debían entregar a la Nación en virtud de la gran
plusvalía que obtenían de una explotación proyectada para una centuria.
No conforme con esta ventaja de gigantescas proporciones, de no tener
que pagar impuestos por 100 años gracias a los trágicos contratos
petroleros, para el momento en que se acercaba el centenario, en la
década de 1990, el capital estadounidense, habiendo controlado la plaza
de la inversión -y sus prebendas frente a otros capitales-, dio otra
estocada al futuro del fisco venezolano, presionando la suscripción de
31 Tratados paraEvitar la Doble Tributación y la Evasión Fiscal, que lo
único que hacen realmente es garantizar que, además de las petroleras,
las casi 200 transnacionales que operan en nuestro país, no paguen
impuestos, imponiendo así una de las tres escuelas de tributos
estadounidenses, en un esfuerzo diplomático, político y de sometimiento
económico que se corresponde con el avance del neoliberalismo, momento
en el cual el capital se blandió como instrumento para fustigar a
nuestra economía precisamente cuando tenía las mejores posibilidades de
disponer de recursos para su propio desarrollo y emancipación.
Para el momento en que las rebeliones populares civiles y militares de
la década del 90, dieron la señal clara que las masas no pretendían
tolerar medidas neoliberales, lo que se estaba reaccionando era a la
pérdida de la “comodidad” y el “facilismo” al que se había acostumbrado a
la población. Mientras el lucrativo negocio de sacar el petróleo
estuviera funcionando, había que mantener al pueblo dotado de ciertos
elementos que lo mantuvieran “tranquilo” y a raya, pero nunca
desarrollado. Para este momento ya se habían desmontado las escuelas
técnicas y el avance de la ciencia se había limitado a unos pocos
laboratorios. Los créditos a la innovación y a la industria fueron
secuestrados en favor de las élites, de modo que hasta nuestros días
persiste un sistema en que la productividad está negada. En esto, el
sistema internacional capitalista hegemónico bajo el mando de los EEUU,
tiene un papel principalísimo, así como también lo tiene internamente la
anticultura sembrada en nuestras empresas e instituciones, de servir
casi estrictamente para los intereses de las transnacionales,
difícilmente para los del pueblo.
En este punto es bueno señalar
la identidad que hay entre el conflicto internacional y el conflicto en
Venezuela. Puesto que se trata de una crisis sistémica. En medio de esta
crisis sistémica que atraviesa el capitalismo a nivel mundial, y a
medida que se acerca a su límite orgánico alcanzando los niveles
históricos de máxima acumulación y concentración de capital en la menor
cantidad posible de personas1, su capacidad de dominio recrudece las
medidas que adopta para seguir en control de las economías como la
venezolana, cuyo sometimiento ha venido ejerciendo -y cuya subordinación
se ha venido garantizando-, bajo el esquema relacional que impone la
extracción petrolera en tanto modo de producción.
Si el 1% más
rico del mundo ya posee tanta riqueza como el resto de los habitantes
del planeta2, entonces se acerca el final del capitalismo como sistema,
ya que el capital es monopólico y ha llegado a un nivel de acumulación
tal que no queda mucho más allá, llegó a un punto muy cercano al tope de
sus posibilidades, lo que no significa que se haya agotado el modelo,
pero si que en esta etapa última, debería mutar hacia formas más
desagregadas para sobrevivir cediendo cuotas de poder ante: 1) la
presión de los pueblos en sus luchas por la autodeterminación; 2) la
presión de organizaciones de la sociedad civil global orientadas a la
protección de los derechos humanos, medio ambiente y diversidad; 3) las
nuevas tecnologías asociadas al cambio del patrón de consumo energético;
4) otras monedas de referencia internacional para las transacciones
mundiales del comercio; 5) la economía productiva de las nuevas
potencias industriales y 6) las corrientes de innovación que pujan por
abrirse un espacio en el mundo productivo.
Acompañando al
capitalismo como sistema, se encuentra la intervención de las potencias
mundiales, cuyo modelo es una elipse de agresión externa e interna que
consiste en crear 1) crisis para establecer el control sobre sus
variables y 2) justificar su intervención. Las crisis que se generan
deliberadamente de acuerdo con este modelo, son de tipo Alimentaria,
financiera, energética, hídrica, humanitaria, étnico-religiosa. En el
orden interno de Venezuela, el conflicto se expresa en inestabilidad
económica, política, social, militar. El conflicto fronterizo y los
movimientos separatistas son parte de la capa intermedia. El control de
la economía venezolana es parte del plan de restitución de los derechos
borbónicos y del “consorcio” en el continente, a través del
mantenimiento e incentivo de la extracción de renta petrolera y
excedentes económicos, haciendo incapaz a la economía nacional de
garantizar la satisfacción de las necesidades sociales para los
venezolanos y venezolanas de forma permanente.
Es importante
visibilizar el hecho que Venezuela está sometida a las condiciones de
mercado y tácticas coercitivas en lo económico que EEUU viene
desarrollando en su contra para bloquear su irrupción como potencia
antihegemónica, capaz de crear un sistema económico alternativo al
capitalismo, justamente en un momento de su historia en que tiene las
condiciones objetivas para hacerlo.
Se requiere sustituir el
modelo rentístico-capitalista por uno productivo de carácter socialista y
esta transición de un modelo a otro, requiere la activación de un poder
productivo basado en la labor.
El proceso de transición
venezolano está orientado a la construcción de un metabolismo social que
se sustente en un intercambio de actividades productivas, genuinamente
planificadas y autogestionadas por los productores libres asociados,
cada vez más justas, equitativas y solidarias de manera eficiente y
oportuna, en cantidades, costos y precios adecuados, que incluyan una
acumulación fundamentalmente basada en la labor. Este modelo se opone a
la idea de mantener a la población controlada, sumisa, improductiva,
ignorante y resuelta a defender sus “derechos de gratuidad y subsidio”,
puesto que una economía productiva requiere 1) inversión, 2) formación
técnica, científica y tecnológica, 3) distribución de la inversión a un
incipiente sector productivo que requiere múltiples mecanismos de
incentivo, 4) un cambio cultural profundo y 5) tiempo y significa salir
de la “zona de confort” al que estamos habituados... no nos exigen
mucho, no pedimos mucho y la mayor parte de los servicios que nos
prestamos son mediocres.
Con esto quiero hacer entender que las
condiciones para nuestra actual improductividad no se deben
exclusivamente a factores culturales u organizacionales, políticos o
místicos, sino que las actuales formas administrativas del Estado
Venezolano fueron creadas para satisfacer los intereses del capital
transnacional con primacía del estadounidense y en tanto su
configuración realice el objeto de producir plusvalía para la economía
de los poderosos, obstaculizan el logro de los objetivos nacionales
planteados en la Constitución y en los Planes Nacionales. De este modo,
considero de vital importancia la transformación de los instrumentos
jurídicos, administrativos, organizacionales internos, como una
capacidad defensiva vital para la Nación. En esto, los contratos juegan
un papel importante, puesto que el contrato es el instrumento jurídico
de distribución de la riqueza productiva por excelencia.
La
empresa pública está llamada a ser la dinamizadora del modelo productivo
socialista pues a través de ella, el Estado se reserva las actividades
productivas estratégicas para lograr un desarrollo del país que responda
directamente a la planificación centralizada. Del 100% del ingreso
nacional, el 95% lo aporta la actividad petrolera, 4% las industrias
básicas y sólo 1% lo aporta la empresa privada, para quien el "Estado es
ineficiente". Actualmente, PDVSA dirige tan sólo el 1% de sus compras
totales al sector productivo nacional. Esta situación al revertirse,
bajaría la presión sobre la demanda de divisas, pero hay una visión que
hay que superar para poder tomar este rumbo y es el tratamiento que se
le dan a los principales actores de este juego perverso: las
transnacionales.
Característicamente, las transnacionales actúan
al amparo de los tratados con EEUU sobre inversión y tributos (1990 y
1999) que generan condiciones ventajosas de expansión y reproducción del
Capital Transnacional y aseguran el control monopólico del mercado
venezolano. Adicionalmente:
Captan renta petrolera y ahorros nacionales para su conversión en divisas y posterior extracción.
Definen los términos del comercio exterior e imponen condiciones de
mercado para hacernos exportadores poco competitivos e importadores sin
límites.
Poseen redes logísticas para cualquier tipo de maniobra con alcance local, nacional o subcontinental.
Suministran información de inteligencia comercial y civil a EEUU por Ley del Departamento de Seguridad.
¿Y porqué tanto énfasis en las transnacionales estadounidenses? Si
tomamos en cuenta que 1) la relación comercial con EEUU tiende al 80%
del comercio exterior de Venezuela, 2) hay un bloqueo comercial en
progreso iniciado con el Decreto Obama como base legal, 3) la primera
medida de este bloqueo comercial fue sacar a Venezuela del Sistema de
General de Preferencias Arancelarias de EEUU, por una parte, y por la
otra, que todo esto se tramita a través de tratados internacionales
sobre inversión extranjera y tributos, podemos aseverar entonces que la
Inversión Extranjera Directa es un instrumento nefasto de la
intervención extranjera a través de tratados, leyes y arbitraje injustos
y ultrajantes, que se han convertido en ley interna.
Venamcham
es la Cámara de Comercio que agrupa a las transnacionales
estadounidenses -y otras empresas mixtas y de capital nacional- en
Venezuela. Se caracteriza por ser la 5ta cámara de comercio más grande
del mundo, tiene 1054 miembros, reúne el 91% de la inversión
estadounidense en Venezuela y ha transado 590 mil millones de dólares en
la balanza comercial entre ambos países en los primeros 13 años de la
Revolución Bolivariana (datos del 2014). Esto explica porqué EEUU es el
primer destino de divisas públicas venezolanas, detentando el 50% del
total de los pagos internacionales que Venezuela realiza. Un 30%
adicional del comercio exterior venezolano va a países miembros de la
OTAN con Tratados de Promoción y Protección de Inversiones Extranjeras
vigentes y hacia otros países en América Latina con Tratados de Libre
Comercio con EEUU, también vigentes.
VENAMCHAM tiene entre sus
propósitos incidir sobre 1) la definición de políticas públicas, 2)
legislación económica, 3) orientación de la inversión, 4) relaciones de
producción, entre otras. Ahora que la oposición derechista tiene mayoría
en la Asamblea Nacional, veremos su impacto y cómo las presiones
externas hegemónicas tornarán las acciones de la AN hacia los intereses
de EEUU.
Por su parte, la masa monetaria que se transfiere en
divisas a EEUU tiende a incrementarse en relación proporcional con los
ingresos petroleros totales de Venezuela, ya que está orientada a su
captación y la carga que se exporta fraudulentamente a través de medios
marítimos, es comprada por barcos de bandera estadounidense. Es decir,
tanto el comercio legal como el ilegal se dirige a los puertos del
norte, haciendo del fraude en el comercio exterior el medio para que el
destino final de la renta petrolera venezolana sean los EEUU.
Respecto a las marcas, el grupo posee 25 mil marcas registradas en el
Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual, colmando de solicitudes a la
institucionalidad y llenando los espacios que deberían pertenecerle a
las fuerzas productivas, inventores, innovadores, creadores venezolanos.
Con este mismo sistema, es ocupado el presupuesto nacional en fondos
que se comprometen pero no se ejecuta, tierras fértiles que son
alquiladas para impedir que sean cultivadas y toda suerte de recursos
productivos que se ocupan o extraen para no ser invertidos en el
desarrollo económico de la Nación.
Del mismo modo ocurre con el
sector industrial que, sometido a un proceso deliberado de
desmantelamiento, obliga y refuerza el esquema
rentista-extractivo-importador. En este sentido, el capital
transnacional monopólico es como los hongos y las bacterias: no dejan
crecer nada a su alrededor ni hacen aportes. Los desarrollos de capital
nacional crecen donde 1) no son competencia para el capital
transnacional, 2) las ganancias se transfieren a los importadores de sus
productos en otros países, 3) no representen una amenaza o competencia a
las inversiones extranjeras y 4) el inversionista nacional asume los
costos y riesgos de la inversión, asegurando escenarios de “cero
riesgo”.
Y es que no ha sido suficiente que el sistema económico
nacional, el sistema de leyes y los tratados favorezcan al capital
transnacional, sino que adicionalmente, las transnacionales de capital
estadounidense en Venezuela cuentan con un novísimo instrumento
“jurídico” a su favor: están exceptuadas de la aplicación del Decreto
Obama. Revisemos a fondo este instrumento de la política exterior
estadounidense contra Venezuela y veremos que las empresas, ONGs,
fundaciones y personas de origen estadounidense en Venezuela, no
sufrirían el impacto de una medida o un conjunto de medidas que se
propongan el bloqueo comercial de nuestro país.
El escenario en
construcción de la Inversión Extranjera en Venezuela, cuenta con las
intenciones de 6 países aliados de EEUU que pretenden suscribir TPPIEs
con Venezuela para disputarse su posicionamiento en el Caribe.
Probablemente ya cuenten con los desdeñables colaboracionistas internos
que en nombre de la Revolución Bolivariana, incluirán cláusulas de
arbitraje y borrarán del mapa de los posibles tratados a la jurisdicción
de la constitucionalidad venezolana.
La pretensión de estos
países potencialmente inversionistas, es hacer adquisiciones de
infraestructura y/o tierras, lo que hace de su inversión una
especulativa, contraria a la inversión productiva. Si nuevos capitales
de diferentes orígenes ingresan al país, entrarán en competencia con los
demás capitales, lo que podría cambiar el escenario incorporando nuevos
actores. Sin embargo, las transnacionales estadounidenses tienen la
opción de barrer con la empresa nacional y con los nuevos inversionistas
si no se comprende que ellos operan como los amos del valle. Entre el
dominio que se ejerce desde EEUU sobre nuestra economía, sumando las
presiones políticas por la salida del Gobierno Bolivariano, lo que nos
están es forzando, obligando, empujando hacia el Socialismo.
Por
otra parte, el establecimiento del Modelo Productivo Socialista,
requiere la creación de nuevas formas de generación, apropiación y
distribución de los excedentes económicos y una nueva forma de
distribución de la renta petrolera nacional en tanto inversión
productiva y estructurante. De este modo se hace imperiosa la necesidad
de retomar la planificación de la economía, la imposición de condiciones
de respeto a la soberanía por parte de los inversionistas -cualesquiera
sean sus nacionalidades-, el abandono de los mecanismos imperiales de
dominación y la negociación de nuevos tratados que no eximan a las
transnacionales de pagar impuestos.
Retomando el análisis de los
importantes avances sociales de la Revolución Bolivariana en sus
primeros 15 años, es importante reparar en las características de su
conjunto, entendido éste como parte de un movimiento político que,
personificado en el liderazgo de Chávez, generó un orden de prioridades y
unos resultados que tienen varias lecturas. El logro de cierta paz
social y mejores condiciones de vida para el pueblo, se ha empleado para
someter al país al esquema de subordinación a los intereses económicos
estadounidenses, impedir que administre soberanamente sus riquezas,
sacarlo del mercado internacional como competidor y de la posibilidad de
ser una potencia mediana. Podríamos asegurar que existe la masa crítica
para dar el salto cualitativo, justo cuando avanza la Segunda Ola
Neoliberal, es decir, en un escenario donde el mismo viejo capitalismo
sin solución de continuidad, anuncia un supuesto apocalipsis lleno de
violencia, sectarismo y racismo.
Las lecturas mediatizadas de la
derecha sobre los avances sociales de los que hablamos, califican de
asistencialismo y populismo el corte de la política social. Esta lectura
es posible y válida en la medida en que, al no originarse un movimiento
que operara una transformación sustantiva del modelo, y al verificarse
las desviaciones del proceso a manos de quienes desde la estructura de
gobierno, han ejercido el triste papel de garantes del mantenimiento del
status quo del sistema, los resultados de la ansiada transformación han
sido pobres y severamente atacados en el campo mediático para ser
desmontadas del imaginario colectivo, como parte de un “modelo
fracasado” que supuestamente no funcionó, cuando todos sabemos que ni
siquiera fue. El conflicto real es que nunca se le permitió y se condenó
toda transformación que significara un cambio de modelo, al menos eso
indican los datos de nuestro comercio exterior con EEUU: si hay tanta
tensión diplomática, ¿cómo se explica que el comercio binacional goce de
tan buena salud? Para mi esto es expresión de que en realidad no hubo
un cambio ni una transformación y hay factores de gobierno que así lo
han asegurado por años.
En cuanto al ambiente electoral, para
entender el descenso de la popularidad actual de las fuerzas políticas
de gobierno, las amenazas cumplidas que lo han acosado, los indicios de
su evolución metabólica en la coyuntura actual frente a las presiones
internacionales y frente a las expectativas de las masas, se ha aplicado
la estrategia de Golpe Electoral. Sus características son:
Interpretar la necesidad de cambio que la población siente que debe ser
dentro de la Revolución, como una oportunidad parauna transición a un
gobierno de derecha.
Crear focos de conflicto y terror mediático que
presionen la opinión pública en contra de la gestión de gobierno,
deslegitimando a las autoridades de la Revolución.
Escarmentar la
tesis socialista, productiva y transformadora acelerando el
intervencionismo e imponiendo el proceso de recolonización.
Encubrir el esquema de golpe de Estado incentivando el papel de los medios como dirigencia política de oposición
Volviendo a lo económico, completemos el análisis con la siguiente
reflexión sobre el sistema cambiario. Después del año 2004, luego de la
implementación del control de cambio, las importaciones realizadas por
el sector privado, sumadas a las importaciones realizadas por el Estado y
al impacto de las compras públicas dirigidas a empresas
transnacionales, dispararon 5 veces las importaciones totales,
evidenciándose que la estrategia de apropiación de la renta petrolera,
sufrió una modificación en la táctica, incorporando el fraude importador
y sus múltiples métodos, haciendo del control de cambio su mecanismo de
legitimación. Lo que inicialmente se concibió parafrenar y controlar la
fuga de capitales y administrar adecuadamente las divisas de la Nación,
fue desviado hacia los intereses de la clase financiera importadora
salvaje de la que nos habla Brito Figueroa y por supuesto de las nuevas
tribus que se hicieron con una cuota de poder dentro del mercado de
capitales.
Aquí el papel de la Fuga y legitimación de capitales
es importante de entender, junto con lo que bien puede llamarse el
“ciclo perverso del comercio exterior y la inversión extranjera” que se
distingue por lo siguiente:
La triangulación comercial, dejó de ser un fenómeno para convertirse en una práctica normal en el comercio exterior.
Con la triangulación se incrementan las importaciones, las estructuras de costo y consecuentemente los precios al consumidor.
La cesión de marcas a consorcios extranjeros y el pago de regalías en
divisas por las Licencias y Sublicencias de Uso, es otro de sus
mecanismos,
La creación de endeudamiento externo privado, para luego capitalizar acreencias y transnacionalizar la empresa nacional.
Introducir capital golondrina desde paraísos fiscales
El registro fraudulento de Inversión Extranjera Directa sobre fondos obtenidos a través de créditos en bancos nacionales,
Acreditación fraudulenta de inversionistas extranjeros como medio para
la legitimación de capitales a través de sueldos inflados en divisas que
son extraídos
No repatriación de divisas por concepto de exportaciones,
Otros medios para la captación, apropiación, extracción de divisas de la renta petrolera.
El capital transnacional está plenamente identificado entonces con la
Inversión Extranjera Directa donde el capital monopólico crea la
superestructura del Estado neoliberal burgués y se expresa en sus formas
de organización administrativa, volcando sus estilos de organización
hacia formas que responden a la lógica de la dominación, al
neocolonialismo y a la intervención permanente de las potencias
mundiales capitalistas en las esferas de planificación y organización de
los estados periféricos, bloqueando el nacimiento del nuevo Estado de
Derecho y de Justicia de orientación socialista que se vislumbra como la
respuesta al depredador sistema capitalista que amenaza con exterminar
todas las formas de vida en el planeta.
Las perspectivas de
solución a la crisis coyuntural deberían, sin son para operar una
transformación sistémica y sistemática hacia el socialismo, tomar
medidas de corte.
Consideremos la conveniencia y eficacia de aplicar las siguientes medidas:
Intervenir las aduanas
Legalizar la exportación mediante autorización única expedida por
autoridad competente de acuerdo a planes sectoriales por conglomerado
con prioridad sobre stock
Contabilizar las exportaciones reales
Incrementar las compras del Estado al sector nacional
Establecer una cuota de exportación del 20% de la producción en rubros sensibles o más en rubros potenciales
Implementar sistemas de administración transparente, auditable y
habilitador de contraloría social en entes públicos como CORPOVEX,
Bariven, Cencoex, Aduanas
Campaña en embajadas de promoción de exportaciones
Crear un Banco de Insumos para dirigir procesos de suministro y
adquisición de materias primas hacia países del bloque latinoamericano,
bloque euroasiático, BRICS.
Autorizar la adquisición de materias primas con divisas propias a ser nacionalizadas a una tasa preferencial.
Canalizar inversión productiva hacia productos de sustitución de los ofrecidos por las transnacionales.
Establecer la obligación de repatriación de divisas por exportaciones no tradicionales en el mercado local de cambios
Establecer un Incentivo Cambiario para el Exportador directamente
proporcional a su proporción de VAN, e inversamente proporcional a su
Poder de Mercado
Concluir el mapa comercial estratégico de Venezuela
Determinar la oportunidad y conveniencia de tomar acciones como la nacionalización y centralización de las importaciones
Evaluar la toma de control de empresas medulares a la producción de acuerdo al rubro o actividad económica
Iniciar el reordenamiento de los sistemas y mecanismos de compras nacionales comenzando por PDVSA
Exigir a los entes del Estado la formulación de sus normativas internas
de contratación en función de la Constitución y el Plan de la Patria
2013-2019
Evaluar la conveniencia de intervenir el SENIAT para controlar las aduanas.
Elaborar una Ley de Repatriación de Capitales Fugados
Negociar y firmar acuerdo comercial con PETROCARIBE
Incorporar a Venezuela en el Sistema de Preferencias Arancelarias de Eurasia
Modificar el tratamiento jurídico-normativo de las empresas
transnacionales comenzando por denunciar los tratados de inversión,
promoción, doble tributación, seguros y comercio que las amparan,
Iniciar un proceso de negociación de nuevos acuerdos en el marco de la
diplomacia bolivariana con países latinoamericanos, BRICS,
euroasiáticos.
Incorporar a nuestras ciudades principales a las redes solidarias de intercambio comercial internacionales
Instrumentar el cobro de impuestos a transnacionales
Desarrollar al país implica demoler las estructuras jurídicas que lo
hacen una plutocracia en la práctica y transformar su administración.
Como quiera que sea también hay una discusión sobre la naturaleza del
poder, entendiendo que la concentración de poder en las estructuras
políticas jerarquizadas de la sociedad actual, es un medio para dirigir
la capacidad de las mayorías en función del beneficio de una minoría
privilegiada que utiliza todos los medios posibles para asegurarse
-junto con los privilegios-, la perpetuación de su clase, la imposición
de sus estilos, medios, forma de pensar, a costa del esfuerzo de las
grandes masas trabajadoras, la explotación feroz de los recursos
naturales y la libertad misma de los sujetos explotados.
A modo
de conclusión, puntualicemos que los procesos de la administración
pública del Estado Venezolano fueron adaptados en los años 90 a los
intereses del capital transnacional tras la suscripción de tratados
sobre inversión y tributos con EEUU. Estas estructuras están vigentes y
tienen soporte legal, aunque fueron creadas fuera de la Constitución de
1999. Una administración eficiente sólo podría resultar en el
fortalecimiento de las transnacionales y se volvería cómplice del
sistema aunque no lo pretenda, una administración corrupta también. A
veces las decisiones de gobierno no son errores, sino el resultado de
las confrontaciones de los grupos que controlan el poder económico a
través de los operadores políticos que les colaboran.
Finalmente,
creo en el deber revolucionario de transformación del sistema, en la
vanguardia necesaria, en su pronta organización para retomar el camino
de nuestra soberanía y en que nos encontraremos en este camino cuantos
hemos abrazado el proyecto socialista. El fin del país de la gratuidad
acomodada a los intereses transnacionales, debe dar paso al país
productivo, a la inversión ecológicamente sustentable, productiva y
estructurante, a unas relaciones comerciales con múltiples países
solidarios, basadas en el respeto y apoyada en los nuevos actores
productivos -cooperativas, comunas, empresas de propiedad social, etc.-,
al despliegue de una revisión del modelo educativo -también en crisis- y
un esfuerzo formativo dirigido a la formación técnica, tecnológica,
innovadora y científica, al desarrollo de nuevos espacios físicos
destinados a la producción y a la creación de los diversos esquemas
societales y de intercambio -convite, cayapa, cumbe- que nuestra Nación
comprende y puede desarrollar.
Al enumerar estos elementos que
serían sintomáticos de una transformación del sistema, pereciera que uno
sueña y que está muy lejos la posibilidad de alcanzar semejante
desarrollo, pero la verdad es que quienes han denunciado las
desviaciones del sistema y han sido apartados por ello, quienes han
propuesto soluciones hasta el cansancio, quienes han podido ensayar con
éxito algunas experiencias desde el poder popular, muchos
inventores/innovadores3, trabajadores creativos, consecuentes y
comprometidos, muchos artistas, científicos, profesionales y técnicos de
factura internacional, que no se desempeñan en el ámbito de su
formación, que lo hacen con grandes dificultades o que están fuera del
país, estarían más que convencidos de que una voz que les pueda unir,
sería suficiente para organizar una nueva vanguardia creativa para dar
ejemplo del país que queremos, que podemos y que estamos empeñados en
lograr. Se requieren muchas cosas más para avanzar en este camino, pero
esa es la lucha.
Marianny Rosado
1Informe de la empresa de servicios financieros Credit Suissedisponible en:
https://publications.credit-suisse.com/tasks/render/file/….
2La afirmación que “El 1% más rico del mundo ya posee tanta riqueza
como el resto de los habitantes del planeta” pertenece a OXFAM una
Organización No Gubernamental que se autodenomina como una confederación
internacional de 18 organizaciones que trabajan junto a organizaciones
sociales y comunidades locales en más de 90 países. Disponible en:
http://www.bbc.com/…/160118_1_por_ciento_mas_rico_pobreza_d…
3En el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e
Innovación existe un registro con 12mil inventores e inventoras cuyos
proyectos pueden ser financiados para alcanzar la solución a varios
conflictos productivos y necesidades sentidas de la población.
Marianny Rosado Prieto
Candidata # 20 a la Asamblea Nacional Constituyente
por los trabajadores del sector Servicios